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musée des Augustins
Mairie Toulouse
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Crucifixión del Parlamento


Crucifixion del Parlamento de Toulouse,
tras restauración.

Foto : Daniel Martin.
El Cristo en la cruz del museo des Augustins de Toulouse , que presenta la particularidad de verse acompañado de donantes reales, proviene de la Gran Cámara del Parlamento de los Estados del Languedoc cuya sede se encontraba antaño en el Castillo narbonés, en la ubicación del palacio de justicia actual de la ciudad. Habitualmente designado con el término de Retablo del Parlamento de Toulouse, conviene, teniendo en cuenta su destino original, llamarlo Crucifixión del Parlamento de Toulouse; la palabra “retablo” que de ordinario designa una obra situada encima de un altar. Aquí se trata de uno de los pocos paneles de madera pintada cuyo origen tolosano está claramente admitido. Desgraciadamente, no subsiste hoy en día, ninguna pieza de archivo susceptible de darnos indicaciones sobre las circunstancias del pedido de esta obra del final de la Edad Media que permanece anónima.

Su historia material muestra daños irreparables ocurridos durante los disturbios revolucionarios. Transferida en el depósito del futuro museo des Augustins, habrá que esperar 1853 para redescubrir la obra en una galería de pintura situada en la iglesia de los antiguos edificios conventuales. La Crucifixión suscita entonces el interés de los eruditos locales, pero el escándalo debido a la invención de una falsa orden de pago entregada a los Capitouls la precipita de nuevo en el olvido. Y, en 1900, es expuesta en el museo Saint-Raymond antes de reintegrar, en 1949, el museo des Augustins en aplicación del plan de reorganización de los museos de Toulouse.

Raramente presentada al público, habiendo padecido desde el siglo XIX, las malas condiciones de conservación, la obra ha sido objeto, a lo largo de su historia, de diferentes intervenciones por su estado bastante preocupante. Algunas se revelan desafortunadas ya que desembocan en la desaparición casi total de los fondos de oro y a la realización de numerosos retoques.

De ahí, la necesidad de devolverle una cohesión de conjunto mediante una restauración de envergadura, además de librarla de sus añadidos ulteriores, y dar la posibilidad de llevar a cabo en paralelo un estudio profundo.

Sin embargo, su datación y su origen siguen siendo problemáticos: la designación escuela de Toulouse evocada a partir de 1864 no parece válida en razón de la calidad desigual y de la falta de coherencia estilística de las raras obras que subsisten. Las otras hipótesis contempladas, como una filiación con la escuela de Aviñón, un origen occitano-flamenco, meridional o aragonés merecen ciertas aclaraciones.

Aunque considerada como una obra aislada de la producción pictórica tolosana de final de la Edad Media, sigue siendo un testigo insustituible de la pintura de caballete que conoció verdaderamente una expansión en el siglo XV en las diferentes provincias francesas.